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jueves, 16 de marzo de 2017

PAISAJE FABRICADO, CON LUNA




PAISAJE FABRICADO, CON LUNA



_El hombre era un académico, de esos con ausencia de vida, aquel modelo que deja la pedagogía, todos como en serie, con los dientes salientes, olor a cigarro y un alto porcentaje de neuróticos alcoholizados. _es tema lo de la salud mental_

Por un momento, resultaba cómico apreciar aquella imagen, aunque mirándolo bien, se podía mejorar bastante el aspecto, si se reparaba aquella deplorable dentadura.
Se detuvo un poco, en las elucubraciones, no podía ser injusta, ( de todo hay en la viña del señor) Sin embargo, a modo general se podían apreciar los rostros demacrados y ese daño apenas perceptible para el ojo común, en lo tocante a la falta de devoción y nula vocación, en un gran número de ellos, que les quita hasta la última gota de energía, dejándolos con el estomago ulcerado.

Los individuos mueren, a plena conciencia de fin de mundo, que no asume el problema "educación" desde la base y raíz, entonces, todos los educadores, siglo tras siglo, son los ejecutantes de una danza macabra, una suerte de vendedores ambulantes de su propia muerte, ante los signos de nula solidaridad del mundo y la representación de la realidad precaria del humano desagradecido.

_¿Cuál puede ser la grandeza humana, si el mundo ejerce mucho ruido y pocas nueces?

Los instantes que caen a nuestros pies, día a día, no constituyen un reflejo efímero, ellos acuden entre pensamientos escapistas, sueños de amor y nostalgia, cuando todo se compara e irremediablemente va quedando atrás.

Cada siglo ha ido dejando algo, algunos nos dejaron revolución, otros belleza, etc... una sumatoria de reglas que a diario nos pasan la cuenta y nos refriegan su validez o no, en la cara.
En este siglo, vivimos como adheridos a la provocación y palabras de mal gusto. Por un lado está la marcada violencia de los "aficionados a la historia" aquellos que no se documentan y ven de un solo lado, con una fidelidad caprichosa e ignorante_las ovejitas, sin color ni libertad_ los eternos pintamonos, que dicen defender algo y tristemente no comprenden. Resulta difícil aclarar las ideas, entre individuos que han sucumbido al peso de la existencia manipulada y viven presos del descontento, entonando los himnos acrisolados en el cuenco de los aprovechadores que han parcelado el universo mismo.

_Seguramente la luna, tiene sus objetivos claros, por eso es que ha sabido ponerse en altura.

Que rápido llegan los años entre las cuatro paredes de un aula, soportando la vida, como en un acuerdo tácito. Vivir quejándose del profesorado, es una crueldad. Sin ánimo de menospreciar, hoy en día y desde una larga data, percibe mejores beneficios y remuneración, una empleada doméstica. Esta última incluso durante su "tiempo libre" puede dormir una siesta o ver la televisión, ella es parte de la "Familia" en cambio un educador, en su papel principal de "formador" por más entusiasta que sea, pasa a ser casi que un pordiosero, al que sus estudiantes miran por encima del hombro, aunque tenga un poco más de un lustro de años de carrera universitaria, para obtener su diploma que lo acredite y practicar su oficio.
Solo el tiempo es quien devuelve el dibujo de si mismos; aquel facilitar o no, nuestro acceso al mundo, fascinarse como estúpidos en discusiones sin alcance, de personajes de bajos fondos o adentrarse en el camino contrario, siempre orientados al porvenir de una vejez más plácida.
Durante la juventud, vamos fascinados tras la huella de múltiples imagenes, a pesar de que algunas son bastante peculiares, marchamos, algunos, como simples colaboradores, nos parece importante, "pertenecer" , luego, en la edad madura, despertamos por todas partes, agradecemos en su cuota exacta a la bendita intuición, a  través, de una serie de cuadros de vida, que decidimos no encarnar.
Nos sinceramos con el aprendizaje de los años, saboreamos ese habernos desembarazado de todo lo que nos ponía una etiqueta de "borregos" y observamos el tiempo en toda su extensión y hasta el mínimo detalle.
Entonces asoma la satisfacción a esa ventana de la propia realidad , mientras repetimos unas cuantas líneas de Víctor Hugo, en su novela Los Miserables, como una suerte de credo o deber moral.
_La provocación de la luna, sobre su caballete nocturno, invita a convertirnos en pasajeros de la imaginación. Todavía tocamos los puntos sensibles, sabemos que la realidad puede corregirse, si aprendemos a respetar.


Rossana Hasson Arellano
©EL RELOJ DEL HOMBRE SOL



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