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sábado, 2 de julio de 2016

LA PERRA DE KAFKA







LA PERRA DE KAFKA


La perra de Kafka, no es perro guardián, tampoco su guau guau, alcanza para citar a Murakami, la soledad sin ser metáfora, aquella vida entre posibles e imposibles y esa obsesión macabra , que se carga cual fardo pedernal a lo Sisífo.
Esta perra es netamente oportunista y lleva un discurso en el hocico, con tendencia de psicoanálisis.
_¡Vaya con la perrita!! y su notable capacidad de "dama de Hierro" en diminutivo y por el yerro.
Esta perra es tuerta de vista y  conocimiento, por lo demás convive con gatos igualados, esos que adoptaron una versión fantoche del corre, ve y dile, a lo soplamocos.
Mininos sumergidos en alto grado etílico, vagabundos mentales, erráticos, sumidos en la santa pereza de los ensueños más estériles y mentirosos.
Kiltras ofrecidas en bodas por eco, pinganillas invisibles que se quedaron atrapados en la burbuja de alguna copita de champaña sin aroma ( para decir bouquet, sería demasiado) no da la más mínima fragancia.
La perra de Kafka, tiene revuelta la memoria inmediata y no es de sorprenderse, si la ves boca abajo en pose imponderable o arrastrando la patita por cualquier borde u orilla.
Quién sabe si es verdad, que esta perra anda buscando a Ulises , el escapista o intenta seducir como sirena, una tripulación de hermanos metodistas.
La perra de Kafka, es un Madagascar en versión de bolsillo.
_...y dicen los letrados que hay que guardar silencio, cuando asoman los buitres en claro primer plano.
Luego en metamorfosis para ingenuos, nos intentan aullar, cuando todo es un claro cacareo.

Rossana Hasson Arellano
 ©El Reloj del Hombre Sol

1 comentario:

  1. Esperemos no tropezarnos con esa perrita de Kafka citada...
    Un abrazo.

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