LO ÚLTIMO

Lo Último

viernes, 15 de julio de 2016

DE LA INMORTALIDAD DE LOS CANGREJOS





DE LA INMORTALIDAD DE LOS CANGREJOS

_Después de haber recorrido la anchura de tu talla, mucho después de que el pesado rodillo del hastío aplaste toda lámina o cáscara de estructura débil, que se queda en la arena,
Un nuevo mundo se presenta y bifurca, a veces, sobre pasillos largos que causan desasosiego.
El día es un tratado de promesas que a diario se renuevan, aquella cita o metáfora, que se pega a los muros de tu propio edificio y en donde debes ser capaz de abrir los ventanales de existencia.
Sobre el estado psíquico de los cangrejos, no hablaré en detalle, toda vez que no es mi tarea.
Todavía el cerebro ramifica y es menester hallar equilibrio.
La perspectiva de los cangrejos es limitada, pero ellos no lo saben  y resplandece su caparazón bajo el sol o alguna supuesta buena sombra, antes de que solo queden residuos manoseados por la espuma.
Es posible que alguien (alguno) les otorgue o ceda un tapiz de buen decorado y tinte, aunque el cangrejo posee un carácter obsesivo que le otorga al celibato de sus pinzas con voluntad de perturbado mental, que a poco andar se perderán en el anonimato.
_A diario los cangrejos, describen grandes círculos ( para ellos) porque en la realidad son pequeños, casi diminutos; no alzan la vista, son como una imagen del recuerdo que se repite a través de los años.
El panorama del hombre incluye la escena de cosecha_sin siembra propia ¿Qué pretende cosechar  que le brinde a futuro real satisfacción?
¿Renuncia acaso el hombre a su oficio de andar arrinconado?
Renuncia a lo simple de un nocturno al que ha sido gentilmente invitado
Renuncia a los instantes más preciosos de la existencia humana
Renuncia a un nuevo formato, discreto y que marca lo realmente esencial
Renuncia a la luz que regresa las formas de la propia estructura
Finalmente renuncia al momento de amar, se queda en su mundo de infidelidad  y apariencias, como un pastel de jaibas con residuos de cáscara...

Rossana Hasson Arellano
©El Reloj del Hombre Sol

1 comentario:

  1. Es cierto Ross, ¿a qué renuncia, en realidad, el hombre...?
    Un abrazo en la tarde.

    ResponderEliminar