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domingo, 24 de agosto de 2014

AUSTRAL - ANITA MONTROSIS - VALDIVIA - CHILE


CRÍTICA LITERARIA

OBRA: AUSTRAL
EDITORIAL - Segismundo
AÑO - 2013
AUTORA: Anita Montrosis


Desde el primer momento vino “Austral” libro de poemas de la Poeta Anita Montrosis, Valdivia, Chile, como brisa y viento, provenientes de mi Sur.
Avancé entre sus colores de horizontes cubiertos o completamente despejados, o hacia aquellos que una vez crucé  adueñándome del timón y dirección, allá en mi Puerto de la infancia y juventud.

-Austral, austral,  A – U – S- T – R –A-L, parecía estar llamándome como las olas del mar frente a mi casa, algunas veces con furia otras con un ritmo que me permitía quedarme plácidamente dormida entre insomnios eternos.
Quiero tu libro, recuerdo que le dije, sentía que la marea del recuerdo se agolpaba dentro de mí, ya fuera por afán de hallar algo más que sólo palabras, como me ocurre muchas veces y fue así que  me encontré, mirando a través de “LOS OJOS DE ANITA”,  como cuando el tiempo era bueno y no se llovía la vida desde adentro.
Austral es la cala, aquel molo o puerto de abrigo, el muelle, la caleta, miradas que aparecen y desaparecen, mezclándose en el riesgo de la vida.
Austral es el barco mismo de la vida  que decide largar el ancla, sin temor a mar bravío,  porque es capaz de recoger las aguas del reposo que nos deja la muerte, así como también exaltar cuando cae el granizo con violencia e injusticia.

Cito:
III El camino de la lluvia
IV
Acá hay un pequeño ciervo
Que se asoma detrás de los árboles.
La piel descansa la miseria que inventamos
Y mi hija duerme en sus jardines Japoneses.
Sé que todo es esporádico,
por eso, vuelvo al bosque
a ejercitar el ojo plagiado de retratos
y a disfrutar el paseo del diluvio.

-Cuando el hombre encara su proceso evolutivo, logra cambiar su vida y renacer desde una mirada oblicua, que permite hallar el hilo del cambio.
No se enrolla la lluvia al cielo, sino que se descuelga y cae, como salvando el tiempo, apagando la oscuridad de la noche o encendiendo el día.
-La lealtad a uno mismo, puede sobreponerse a los ojos ciegos y podrán las alas nuevamente emprender el vuelo mil veces mil,  aunque los buitres te hayan nombrado “compañera”.
Anita Montrosis, escribe, a lo cercano y lo distante, es una residente  real de las letras, escribe mensajes al mañana, sin descanso, en defensa de su vida y la del vecino.
Escribir, es llenar los días  y haber echado suerte con todas las cartas  del tiempo y acariciar especialmente las que dejan conocimiento.
Las palabras, alcanzan su grandeza en lo sencillo del lenguaje,  sin linaje de codicia, ni quimeras que se beben tras de la puerta.
Anita, ofrece su corazón en respuesta al andar por esta tierra, respondiendo al mal, con su presencia. Parece estar diciendo:
Esta soy yo, salí desnuda desde el vientre de mi madre  y he parido también hacia el consuelo.

De Anita Montrosis y su libro de poemas “Austral”

“Un día escribiste que los fantasmas golpearían a los habitantes, tuve miedo de esta ciudad, de envejecer huérfana y profana”…

-En el Chena, también reposan los cautivos, a ellos y su gente les rasgaron el llanto y los partieron en dos o más pedazos, era el mal que andaba haciendo rodar cabezas a su antojo, pero los hombres que antes eran justos, se habían vuelto pequeños, casi diminutos y no hubo canciones para despertar tanto silencio.
Las letras pueden convertirse en escuadrón,  Anita Montrosis, es completamente capaz de sentarse sobre la ceniza  y maldecir a cualquiera que le venga a hablar de Dios o de la muerte, como si condolerse sin humedad en los párpados los hiciera lucir una corona.

“Y nadie me contó que estabas muerta”
Todos deseaban hermosear el cuerpo,
Ocultar las cruces y vaciar un grito
Que se descompone, cada vez que sonrío.
AUSTRAL – Pag. 25

En tiempos decadentes, donde todo parece caducar, se levantan voces en la poesía, así como la de Anita Montrosis,
que vienen a cumplir una misión, surgen liberadoras para los lectores.

Rossana Arellano
Escritora-Poeta

Agosto-2014



DE TU SANGRE CAUTIVA - INGRID ODGERS T. - CONCEPCIÓN - CHILE



CRÌTICA LITERARIA

OBRA                         : DE TU SANGRE CAUTIVA 
AUTORA                   : INGRID ODGERS
EDITORIAL              : SEGISMUNDO
AÑO                           : 2014 


Con aquella mención de “LOS HERALDOS NEGROS” del poeta Peruano, César Vallejo,  y unas cuantas citas desde la primera hojeada, ya el libro de la escritora Ingrid Odgers Toloza, Concepción, Chile,  marca un rumbo de una narración matizada de ideas claras y como si de un árbol se tratase, iré directamente al tronco y su irregularidad rugosa, hasta que aparezcan con claridad y simpleza las ramas, por las que he de transitar.

La voz que sueña y aprovecha el eco o pueda ser el eco mismo de quien narra ofreciendo su lenguaje y presencia de modo narradora en primera persona, quien se descuelga por un costado o definitivamente camina silenciosamente entrelíneas.
(Aquella eterna falta de oportunidad para mostrar nuevos talentos, especialmente a personas que residen en  provincias).
Domiciliada en el Sur, resulta lógico que se abandere casi en ofrenda, con el dolido estandarte de los “ninguneados”.

Dolor, desamparo, amistad, amor, realidad, ficción, resentimiento, aceptación, etc. Donde la conformidad, no se conjuga en el vocabulario de Ingrid Odgers, definitivamente sería  una especie de pecado ofrecido a la cautividad de la palabra.

Las ideas entonces, pasan a ser como medidas métricas y parte de un proceso de auto sanación  o llamado de justicia, si así se le prefiere llamar.

-“El viento tira hacia el Sur y rodea el Norte, va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo”. “Los ríos todos van al mar y el mar no se llena, al lugar donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” El Predicador- Eclesiastés 2,3.

Buscamos la sabiduría, nos dedicamos de corazón, hasta alcanzar a ver en la fatiga del ojo, que no quedará memoria de lo que ya ha sido.

Con un lenguaje claro y cargado de imágenes descriptivas, múltiples metáforas, agradables ironías,  que invitan a integrarse, acepto establecer mi tiempo  en el andén de la escritura que se me ofrece y llorar, reír o bailar con las letras, que sin pretensión de obligar a nada, vuelven, como el viento, para nacer de nuevo. 

Como si de una orquesta múltiple o más de tres de ellas se tratase, sin vanidad la palabra se engrandece y pasamos a ser también un instrumento en nuestra responsabilidad como lectores.

El personaje central, “Isabel Miranda” cuenta de su amigo “Pedro” quien en su infancia fue favorecido por una situación económica holgada, con los años pasa a convertirse en escritor-poeta, motivo por el cual la  mayoría del tiempo no tiene ni para comer. Cuestión que por lo demás no le quita el aliento, ni su gran pasión por las letras.

Sea acaso Pedro, la oración de Isabel y ambos hijos de oración del llamado  de  Odgers, al decir durante toda su obra (materia pendiente para tanto escritor que marca la diferencia):

-“Oye, tú, que me lees, mantén abiertos tus ojos y atentos los oídos, que no quedes atrapado en el sistema tan manoseado, nos habla este,   "DE TU SANGRE CAUTIVA”.

No es alabanza ni adoración, no beso mandamientos de la letra, sin embargo abrazo como propio el grito mismo y me levanto, para habitar un tiempo Salomónico, que se produce en la magia de la escritura y nos permite dejar de ser víctimas, sin ruegos, sino que fortaleciendo la dignidad del escritor al cual o se le niegan los espacios o definitivamente les atrancan las puertas.

Es así como en “Conjugación” lo manifiesta Isabel, quien narra y es amiga de infancia, de quien tanto admira: “Pedro”…

CITO:

“Ustedes preguntarán ¿Qué puedo admirarle?
Responderé en tal caso: su perseverancia, la repulsión total a lo material. La capacidad de crear y el desenfado que le permiten el intelecto y el espíritu con que fue dotado”.

Entonces diré, que todo tiene su tiempo y su hora.
Como un Isaac, ofrecido en sacrificio a Dios, para ser consagrado a una vida superior, sin lugar específico en el plano terrenal, creciendo en espíritu para ser luz, en el llamado a la conciencia humana.

El privilegio de la amistad y el afecto sincero, trasciende a pesar que el ajetreo de la vida se encarga muchas veces de alejar a las personas. Hay que arrancar las páginas de la Guía del Egoísta y celebrar pactos silenciosos, espíritu a espíritu.

-El ser humano se reserva la toma de conciencia con la realidad, se produce como una especie de juego psicológico.
La mente es un instrumento exigente, obviamente dependerá de la madurez y situaciones de vida de cada quien.

El proceso evolutivo de crecimiento se construye de acuerdo a los principios que la mente domine.

Dice Ingrid Odgers, en su libro “De tu sangre cautiva”

– Efecto Mariposa-

“Leer nos cambia, tú lo sabes bien, asevero, la lectura nos descubre realidades que transforman nuestra forma de imaginar, de amar, de pensar. Esto me hace recordar, aquellos que conocemos como, el Efecto Mariposa,… su nombre proviene del antiguo proverbio Chino “El aleteo de las alas de una mariposa, se puede sentir al otro lado del mundo”. Ya sabes, la interpretación es que la realidad no es mecánica y no es lineal, o dicho de otra forma, que el hombre y la ciencia son incapaces de predecir y controlar la realidad, y que existe un orden en los acontecimientos aparentemente aleatorios. Sin darnos cuenta, ocurren cambios”.

-Se señala reiteradamente a lo largo del libro que el hombre tiene una doble naturaleza; psicofísica y espiritual, ambas naturalezas como hermanas gemelares van unidas. ¿Esperamos tal vez un cambio?

Existe algo más a lo largo de todo el libro y es la cuestión sexual, ese amor-adoración, por momentos tierno, en otras con una rabia tremenda, en ese querer-no querer, un pulseo acumulado por años, como si el carro del sexo, quisiera ser galopado por mil jinetes, pero existe mucho más que se extrae en un universo sin fronteras que generosamente Ingrid Odgers, nos entrega, sin necesidad de pancartas ni cartas de invitación. Cuestión que se agradece.

En “De tu sangre Cautiva”, existe un contenido simbólico y universal, un aferrarse a los valores sin permitir el anquilosamiento de ellos.

No se trata de una amistad pretendida, sino de aquella que ha cumplido todas las etapas y sin temor a caminar, sin dejar de mirar atrás, con certeza que no ha de convertirse en estatua de sal, “Isabel” no se envilece en el tiempo de los hombres, sino que hábilmente aprovecha la evolución humana que camina entre prejuicios que encadenan el alma.

Ingrid Odgers, casi como en un acuerdo tácito, logra que el lector troque su propio estado de conciencia y honre los sueños del hombre, encontrando respuestas a interrogantes de vida, que no por comunes, dejan de inspirarnos sin desbaratar el lenguaje que llevamos cada uno de nosotros.

Si bien es cierto, existen, acumuladas energías, todas ellas se presienten, liberan y alcanzan su ciclo de evolución y cúspide, cuando desplegamos el espíritu con hambre como si la palabra fuese un maná.

Elige la autora, una senda donde no pocos han sido tentados, la “narrativa”.

Ingrid Odgers, despliega así sus cartas sobre la mesa, sin blufear, lo que desde ya constituye un triunfo, sin manipulación de relatos y con una lógica que resulta clara de entender, nos hace retornar a la riqueza de ese “ser humanos” que sabe las consecuencias de lo que significa dejar el mundo material y la ambición, que esclavizan.

Tal vez existe la posibilidad de intercalar frases como en una “llamada de atención” a lo que pesa ser escritor en Chile, específicamente  y no sólo resistiendo ser mujer, sino que además residir en provincia.
No tocamos madera, ni nos vestimos de rojo o nos vamos por las ramas o nos caemos a las matas, ni buscamos nuestros ecos a ras de suelo, cayéndonos de borrachos perdidos.

Con dificultad se hace tarde para vociferar de cierto modo, que no se cumplen promesas, que aquellas  mal llamadas “vacas sagradas” nacieron y se perfilan sin nada de sagrado, y el hilo de la espera, al parecer tiene un sólo extremo.

Hay gente muerta y sin remedio se quedan adosados en bifurcaciones de la asquerosa “política” de los trepadores, y lo que resulta del todo vergonzoso es que no tienen madera o si algún día la tuvieron, hoy está todo tan podrido, que nos hace torcer el cuello por lo irrespirable.

Puedo decir, que el pasado es pesado, en nuestro Chile, Mistral, Neruda, Lihn, Rokha, Rojas, Teillier, Castro, Huidobro, etc.

He visto calaveras que sujetan en silencio la puerta de salida de izquierda a derecha, de zurdo a diestro y están también los domadores de serpiente del hoy que anidan a la sombra o definitivamente son tan descarados que publican libros con un arte que se queda nada más en el silbido o siseo.

-De la tierra puede nacer pan, procurar que toda mano hambrienta se sacie, es un sueño inocente. Sin embargo, si con humildad te conviertes en el pan mismo, tu tiempo no será huérfano.

Queda decir que  la madera de sándalo de su escritura, edifique y sean multiplicados los caminos de Ingrid Odgers Toloza, Isabel-Pedro, nunca siervos, sino ESPÍRITUS LIBRES.


Rossana Arellano
Escritora-Poeta

Agosto -2014