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jueves, 28 de agosto de 2014

CRÌTICA LITERARIA - AHORA TODO ES NOCHE - AUTOR - CARLOS ÓRDENES PINCHEIRA - CHILE





CRÍTICA LITERARIA

OBRA            -AHORA TODO ES NOCHE
EDITORIAL – POEMAS AL VIENTO
AÑO             - 2013
AUTOR         - Carlos Órdenes Pincheira


Con fecha 27 de Septiembre, año 2013, asistí  a la SECH, Sociedad de escritores de Chile, con un grupo de poetas.

“Ahora todo es noche”  fue premiado con el primer lugar en el concurso “Gabriela Mistral” convocado por  la Ilustre Municipalidad de Santiago- Chile.

Carlos Órdenes Pincheira, 1er. Premio –Novela. Noviembre 25 de 1971.

Si, no es hasta 43 largos años que por primera vez es publicada la novela que obtuvo aquel primer lugar en el año 1971.

-¡Hay una razón para vivir! Haberlo aprendido antes, es quitar a tiempo el cuerpo a la bala, para seguir volando.

Una historia de un hombre que sabe desde siempre el camino y lo anuncia al comienzo, como un niño repleto de interrogantes, por el que ningún adulto palidece al observar que vive para escribir su nombre entre monstruos que se auto-nombran “humanos” y merecen la más completa desaprobación.

De pronto, pierdes el engranaje y te provoca, salir corriendo para alimentar, cuidar, amar y proteger a aquel niño, que a medida que avanza la lectura, te mantiene con el corazón apretujado, mientras se dan cita sin cronograma y a raudales lágrimas y estremecimiento.

No había leído a un autor que me conmoviera tanto, luego de aquel “Hombrecitos o Corazón”  de Edmundo D`Amicis , en la infancia, luego  en la juventud, José Mauro de Vasconcelos  y  “Mi Planta de Naranja Lima”  libro autobiográfico.

-En “Ahora todo es noche” impresiona, estremece y conmueve, el maltrato constante, hambre, frío, carencia, angustia, miedo, humillación,  etc., eso es lo que otorga la sociedad a un niño, que le tocó vivir en la pobreza.

Los zapatos de los hombres, suelen convertirse en esclavos, acá nos enteramos o asumimos que también muchas veces son asesinos, cuando dan la vuelta y giran, sin ayudar a un desvalido.

Cito: Pag. 20

“…Trazaba en el suelo sus dibujos predilectos, caras redondas, grotescas; algunas casi cuadradas o en forma de triángulo, poniendo en cada una de ellas unos ojos vacíos, dos focos de sombra inexpresivos”…

Así eran los hombres, los seres humanos, individualistas, sarcásticos, crueles, egoístas, que iba borrando con rabia, Rafael de 10 años, hermano hábil, con esa gracia al estilo del pícaro personaje de campo, Pedro Urdemales,  o como se las ingeniaba aquel Lazarillo de Tormes, para lograr aminorar un poco tanta hambre padecida.
Hermano protector y extremadamente sólo, en la impresión real de un mundo que lo dejó fuera del lienzo en un paisaje completamente hostil.

No hay espacio para él, en ningún lugar, ni siquiera puede robar un poco de inocencia de su hermano menor, del cual es como un héroe.
A poco andar, la vida, también se lo arrebata, al llevárselo la madre para vivir en otro lugar.

En medio del mundo, se siente y sabe, pasajero sin salvoconducto de futuro próspero, ni salvación.
Una serie de circunstancias y anécdotas ocurridas al pequeño Elías de tan sólo 7 años, colorean las páginas de esta obra que con solemnidad y jamás perdida ternura, nos entrega su autor, Carlos Órdenes Pincheira.
Se ocupa de la realidad y la transforma, la configuración de un precioso espíritu, matizado de inspiración, como un pintor avezado justifica la forma del paisaje, sabiendo a ciencia cierta que sólo de él depende la seriedad en la profundidad de su tarea.

“Ahora todo es noche” pareciera ser incluso en parte, un diálogo sin interrupción con la vida misma y en una espátula  azul, van las palabras, alternando toques fluidos de un resolver que alcanza todos los matices en la pureza de un niño, que a pesar de tener todo en contra, se alza, eleva y transmuta a pesar del miedo, para no quedar atrapado en los laberintos múltiples de la pobreza y miseria.
Son el miedo y hambre caminando muchas épocas, es la desigualdad social que sigue su carrera sin hallar instrumento alguno que calme el martirio de los desposeídos.
-Nada transforma las ciudades inhóspitas, no hay quien aligere el hambre de los hambrientos.
El clima invernal se vuelve daga y noche, siempre noche, empapando hasta el hueso, destilando miseria.
Los niños ricos, comen bien y duermen abrigados, pueden ir a la escuela y educarse, para luego ser profesionales, dice Rafael a su hermano Elías,  cuando se marcha el buen Genaro, pequeño hijo del dueño de una Quinta de Recreo, donde lograban escabullirse algunas veces para obtener al menos unas cuantas monedas o restos de comida que se disputaban con perros vagabundos.

Cito: Página 181

“Cuando uno tiene 8, 9 o diez años poco se cuestiona si está viviendo una etapa miserable, con hambre, fríos inclementes o la misma soledad. ..
-      Los niños bien alimentados, tienen miles de preguntas que uno jamás las haría, porque la ignorancia invade todo.


-El peor abandono que pueda sufrir un niño, es el que le causa la sociedad, misma, que luego acusa y va en contra de lo que ha construido con su falta de humanidad.

Conoce nuestro pequeño personaje a través de una de sus hermanas, Aurora, la voz de la “Poesía”  ella lee poemas de Rubén Darío y luego le entrega la palabra de Federico García Lorca.

Dice el autor: Pág. 129

“Quedé como metido en una nube de bellos colores, para mí no existía la falta de pan o de ropas, estaba en un mundo ajeno al dolor, era tener un sueño demasiado brillante y no hubiera querido salir nunca de él”

Carlos Órdenes, nos adentra en un mundo para algunos completamente desconocido, para otros resulta completamente indiferente, observan a los pobres como personajes de película que no desean ver, van de la mano de la ventaja, incapaces de generosidad alguna.
El pequeño Elías y su miserable vida, pasan a ser la taza de té que ninguno quiere beber.
No hay gobierno que acentúe la importancia de salvar la pobreza extrema, sólo asoman con su enormes traseros los panzones, con promesas amarillas, sacadas casi que en pergamino a través de la historia, para obtener un voto en las elecciones presidenciales, a cambio de un paquete de tallarines o un sobre de sopa.

¿Cuántos parlamentarios hablan de la “justicia social”? Nada hacen, sólo llenarse los bolsillos con sus mal llamadas “dietas parlamentarias” mientras el pueblo continúa su grito silencioso en esta fauna de cemento, en la que se han convertido las ciudades, tan opacas y mustias, como los propios ciudadanos.

No hay pobre que consiga un carnet de dignidad, en los parlamentos de la república, mientras los “elegidos” almuerzan fabulosas langostas, a las puertas del Congreso, no se deroga el hambre.
-“Ahora todo es noche” es un libro que merece estar en los programas educacionales, para contribuir a humanizar lo que hemos estado deshumanizando a través de la historia.

Rossana Arellano
Escritora-Poeta

Agosto.2014



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